Hacia el 2º Foro Latinoamericano y Caribeño de Trabajadoras y Trabajadores de la Energía en México

El capital internacional se ha ido posesionando de las fuentes de energía de nuestros países. La explotación de estas fuentes le produce grandes ganancias, tanto más cuanto que le son ajenas. La mayoría de los gobiernos ha permitido el despojo a nuestros pueblos, y en muchos casos lo ha impulsado otorgando numerosas facilidades a los piratas energéticos transnacionales para que consumen su rapiña.

La electricidad, el gas, el petróleo son patrimonio generoso que su territorio ha otorgado a los pueblos latinoamericanos y caribeños. Sin embargo, hasta ahora, de poco les ha servido esa riqueza pues, aunque propia y extraída con sus manos y con su esfuerzo, sus beneficios se encaminan hacia el extranjero. Los pueblos requieren el aprovechamiento integral de sus recursos energéticos como una forma de sustento a su desarrollo y su futuro. No lo lograrán mientras sus recursos estén en manos extranjeras y el poder político en gobiernos colaboracionistas. Esos gobiernos, corrompidos por el neoliberalismo, nada harán para dar posesión de los recursos energéticos a los verdaderos dueños.

La nacionalización, el rescate, explotación, y el aprovechamiento eminentemente social de los hidrocarburos y la electricidad, son tarea de los pueblos en ejercicio de su soberanía y de gobiernos con un verdadero compromiso con sus pueblos. Los trabajadores de la energía estamos llamados a ser parte principal en esas tareas históricas y estamos dando ya pasos firmes.

En mayo de 2006 celebraremos en México el II Foro Latinoamericano y Caribeño de Trabajadoras y Trabajadores de la Energía , evento que tiene sus principales antecedentes en el Congreso Bolivariano de los Pueblos, y éste en la iniciativa del Congreso Anfictiónico Bolivariano de hace algo más de diez años. Mucho camino recorrido por muchos, en todo el continente, para llegar a este evento, y sin embargo estamos empezando. Nuestra meta es arrancar nuestros recursos energéticos de manos ajenas y ponerlos, en cada país, al servicio de sus pueblos, como antecedente de una integración energética latinoamericana promovida por nosotros para que nos beneficie a nosotros mismos. Los nuevos tiempos latinoamericanos y caribeños ya están corriendo.

Los pueblos del continente apresuran y diversifican sus luchas. Es necesario defender todos los recursos de sus territorios ante la voracidad neocolonialista e imperial. Es necesario derrotar el colaboracionismo de las elites económicas y de gobernantes corruptos y felones, haciéndolos a un lado. No hay nada para ellos.

El rostro político del continente está siendo cambiado por los pueblos. Un conjunto de países tiene en el poder a gobernantes vinculados con los intereses de sus pueblos, y hay motivos para suponer que habrá más. A Venezuela, Cuba, Brasil, Argentina, Uruguay, muy probablemente se unirán Bolivia, Chile, Perú, Nicaragua, y tal vez México.

En la conformación de esto que se vislumbra como un bloque latinoamericano y caribeño es necesaria la presencia de México. Durante muchos años México fue respetado por su solidaridad internacional, por su política pacifista y por la proscripción de las armas nucleares, y por una política exterior que propugnaba por el respeto a la independencia y libre autodeterminación de los pueblos y por el ejercicio pleno de su soberanía. La aportación del pueblo mexicano al renacimiento latinoamericano y caribeño es la elección, en este 2006, de un gobierno que retome esos principios y se mantenga ajeno al neoliberalismo.

A pesar del esfuerzo que han hecho sus últimos gobiernos, el prestigio de México ante América Latina y el Caribe sigue vigente. Lo ratifica el hecho de que haya sido escogido para realizar el II Foro Latinoamericano y Caribeño de Trabajadoras y Trabajadores de la Energía. Los países latinoamericanos y caribeños necesitan la presencia de México. México necesita renovar y estrechar sus centenarios vínculos con América Latina y el Caribe.