Participación de:
FERNANDO AMEZCUA CASTILLO
Secretario del Exterior
SINDICATO MEXICANO DE ELECTRICISTAS
Evento Internacional por la Nacionalización del Gas y la Soberanía de los Pueblos.
La Paz , Bolivia 05 Agosto 2005

 

Participación del Sindicato Mexicano de Electricistas

Compañeros:

Cada día que pasa renace en nosotros, igual que en todos los trabajadores latinoamericanos y caribeños, la obligación de compartir nuestra inteligencia y nuestras ideas, de enlazar nuestras luchas, de unificar nuestras fuerzas, de apoyarnos colectivamente en nuestros proyectos, de coordinar nuestros esfuerzos en la búsqueda de una unidad de acción que nos ayude a enfrentar con una coalición, fuerte y única, al capital transnacional que sustrae nuestros recursos y nuestras riquezas, que explota nuestro trabajo dejando sólo pobreza y miseria en todos los países latinoamericanos, por supuesto a cambio de nada.

Desde hace más de 500 años los mal llamados países ricos han saqueado, así se dice, la riqueza de todos los países latinoamericanos. Estén de acuerdo o no, la mayoría de los países ricos tienen un territorio pobre, agotado, del que sólo pueden extraer una parte menor de la riqueza de que disfrutan. El territorio de Estados Unidos tiene abundantes recursos, pero su explotación no alcanza para satisfacer las exigencias desmedidas de su población. Hay países en Europa con un territorio empobrecido que expulsan emigrantes hacia todo el mundo, y sin embargo se cuentan entre los más ricos.

¿Qué hacen esos países para ser ricos si su territorio no tiene recursos suficientes para satisfacer sus necesidades? Simple y llanamente sustraen la riqueza de otros y esos otros países son los nuestros. Tienen más de 5 siglos haciéndolo. Los europeos son los inventores e iniciadores del colonialismo y del imperialismo, y aunque prefieren decir que éstos han muerto, algunos países continúan ejerciéndolos; pero el más avanzado y voraz discípulo es Estados Unidos, quien actúa en todo el mundo desplegando por doquier sus enormes fuerzas armadas y reiniciando en pleno siglo XXI las guerras de rapiña.

Al principio llegaron los europeos y saquearon el oro y la plata latinoamericanos hasta que las minas se agotaron, ahora los estadunidenses y también los europeos se están posesionando de nuestros energéticos. Mientras lo permitamos explotarán el gas y el petróleo que nos pertenecen hasta que los yacimientos se agoten. Nada más rentable que el tráfico de los energéticos, nada produce ahora más ganancias que el gas y el petróleo, sobre todo cuando se dispone de ellos siendo ajenos. Quiéranlo o no, eso es oficio de ladrones, rapiña, latrocinio.

Los países latinoamericanos se han visto obligados a soportar esta mueva forma de coloniaje porque los países ricos y sus organismos de operación, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, presionan y amenazan para hacer valer los intereses transnacionales. Latinoamérica está atrapada por una deuda externa promovida e impuesta perversamente por los países ricos, con la finalidad de romper su soberanía e independencia para hacerla presa fácil de sus ambiciones y saqueos. Grandes capitales ociosos e improductivos fueron asignados a los diferentes estados con el argumento mentiroso de que con ellos podrían desarrollarse, en un periodo en el que no se desarrollaba nadie.

La forma como esa deuda fue impuesta, el momento crítico en que fue creada y los fines perversos que se perseguían con ella, la hacen ilegítima, ilegal y moralmente incobrable. A esto debe agregarse que los intereses pagados y lo que ha sido saqueado utilizándola como instrumento la hacen impagable a pesar de que ha sido pagada más de una vez.

Aprendamos a decirlo y digámoslo: no les debemos nada, no somos deudores; los deudores son ellos, son los países ricos que fundan su riqueza en el saqueo, en el pillaje, en la apropiación inmoral de lo que les es ajeno. Un ejemplo: hace muy poco tiempo estas tierras ofrecieron un acontecimiento que debemos conocer y repetir todos: nuestros ejemplares hermanos bolivianos impidieron –no sin pagar un alto precio– que empresas transnacionales sustrajeran gas con un monto anual de más de mil trescientos millones de dólares dejando apenas, como impuesto indecoroso algunos 70 millones de dólares. Esa es la forma y la proporción como se roba a los pueblos latinoamericanos; pero esa es la forma también, siguiendo el ejemplo boliviano, como los pueblos deben defender su patrimonio.

Los países latinoamericanos tenemos gas y petróleo, pero porque los pueblos y los trabajadores no los estamos defendiendo eficazmente, día a día los estamos perdiendo. La mayoría de los gobernantes latinoamericanos, también tenemos que decirlo, sirven a los intereses transnacionales y no a los pueblos que los eligieron.

La doctrina neoliberal corrompe todo a su paso, y cuando se encuentra a gobernantes ideológicamente débiles o plagados de ambiciones los corrompe hasta la médula. Por eso muchos son mentirosos, desobligados, colaboracionistas o francamente traidores, cebados con muchos millones de dólares depositados en cuentas suizas como pago por la entrega de bienes nacionales a las empresas transnacionales. ¿Quién creería que un Menem, un Salinas de Gortari, un Zedillo, un Sánchez de Losada o un Fujimori viven en la penuria, dolorosamente alejados de sus patrias? Sin duda nadie. Se puede vivir materialmente bien con la suma de comisiones del 10 por ciento por los bienes sustraídos a los pueblos, pero se vive en la ignominia y en el deshonor de los traidores.

Con lo anterior queremos decir que, desde el punto de vista del Sindicato Mexicano de Electricistas, debe elevarse el papel de los pueblos y los trabajadores latinoamericanos en la defensa de su patrimonio en general, y de sus recursos energéticos en lo particular. Sin embargo, poco podremos hacer si luchamos aislados en nuestros países, al margen de las acciones que se estén realizando en otros. Tengamos presente que el enemigo de cada uno es el mismo enemigo de todos, y que nuestra fuerza se potenciará en la medida en que seamos capaces de utilizarla al mismo tiempo en todas partes. Los mexicanos que estamos luchando por defender nuestra industria petrolera y eléctrica veríamos con regocijo que en cada país latinoamericano se está defendiendo la propia. Nuestros hermanos bolivianos serían más fuertes en la defensa de su gas, si cada uno de nosotros está luchando por el propio.

Tenemos que decidir qué vamos a hacer con nuestros energéticos, pero lo que hagamos tiene que ir en correspondencia con nuestra soberanía, con nuestra independencia y con nuestros intereses nacionales. Si vamos a explotar nuestros energéticos lo tenemos que hacer nosotros, si los vamos a industrializar lo debemos hacer nosotros, si los vamos a vender lo haremos nosotros. No necesitamos a nadie que venga a reclamar la parte del león, tenemos talento, yacimientos y mercado propios, podemos valernos por nosotros mismos.

Sin embargo, para tomar decisiones soberanas, tenemos que detener la entrega de nuestros recursos e inclusive recuperar los que ya han sido entregados a manos extrañas. Las luchas serán fuertes y no debemos darnos el dudoso lujo de perderlas. Si eso ocurriera, entonces ya no podríamos defender el agua, la biodiversidad, la cultura, la historia, la identidad de cada uno de nuestros pueblos. Quedaríamos convertidos definitivamente en pueblos navegantes de la miseria, proveedores de riqueza para los países neocolonialistas.

Compañeros bolivianos y compañeros latinoamericanos: unamos nuestras fuerzas y nuestra inteligencia, coordinemos nuestros proyectos y nuestros esfuerzos, reclamemos el patrimonio que nuestro territorio nos ha dado para nosotros y para nuestros hijos, para las generaciones futuras latinoamericanas.

En el nombre de mis compañeros tengo que decirles a ustedes que para el Sindicato Mexicano de Electricistas, el sindicato más antiguo de México, que nació para la lucha proletaria y que a los 91 años no ha envejecido y sigue luchando, será un privilegio compartir con ustedes las luchas necesarias e impostergables que todos los pueblos latinoamericanos tienen que pelear.

Muchas gracias